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José Reyes Guillén


SOBRE MIS PADRES:



Mi Padre
         Hoy, no se porqué, quizás por el tiempo de regalo que nos está deparando este dichoso virus o por la aceleración que está provocando en la partida de miles de personas con una muerte no esperada, pero lo cierto es que mis pensamientos han estado más allá de los límites convencionales de la vida, y mis sentimientos más profundos han aflorado con mi Padre y mi Madre a los que tanto quise y quiero.

          Un gesto de admiración y de respeto a mi Padre por la figura que fué, el genio que tuvo tanto en su intelecto como en su pintura y lo que supuso como esposo y padre, para mi Madre, para cada uno de mis hermanos y para mí; y que decir de mi Madre que fué la mujer del "Amor incondicional y sin límite" (como puso hace poco un amigo sobre su hermano, con síndrome de Dawn), siempre ahí, con dedicación plena, presente, en silencio...

          Quizás, los últimos años de vida de ambos es cuando ese amor sin límites llegó a su máxima expresión, por la delicadeza y dedicación que ambos se tuvieron y por todo ese saber estar que todos los hijos tuvimos en esos momentos tan intensos y emotivos. Os dejo con los poemas que escribí cuando a mi Madre le empezó a ser más palpable su demencia diagnosticada años atrás, y el que escribí en el segundo aniversario en el que mi Padre nos dejó para irse a la casa del Padre.



En boca de mi Madre
Mi Madre

Una tenue bruma
se desliza entre mis dedos,
¡cuando pasan los días
se adormecen mis recuerdos!
y en un soplo entre Luna y Luna
vuelvo a mi niñez
con mis Padres, Hermanas y Abuelos.

¡Cuánto Amor
de aquel que me acompaña,
que es la luz de mis ojos,
mis manos, mis pies
y la memoria que ya me falta!

y mientras alterno silencios
con calimas y recuerdos,
Pepe, mi gran Amor,
guía siempre de mis senderos,
es la puerta abierta, que enlaza,
lo que es nuevo,
con lo que dicen viejo...

Resuena en la habitación un susurro,
una letanía, un rezo fruto de la edad:
¡Maruja, si echamos la vista atrás
con los hijos que hemos tenido,
no podemos más que dar gracias a Dios
y llorar de felicidad!.
una luz,
un suspiro,
unas lagrimas,
un beso y silencio...

Pedro Reyes Cerezo
Agosto de 2015

Sí, fue ayer.

Mi Padre en plena faena
Ayer, fue ayer
cuando el tic tac del tiempo
se paró en un último suspiro
de crespones negros,
en una corona dorada

de morados lirios
y de blanca escarcha
en el emocionado invierno.

Ayer, fué ayer
cuando el tiempo
quedó libre de la guadaña
que siega el amor
por el mundo entero,
devanando la vida

como escarcha humeante
sobre su fondo etéreo.

Sí, fue ayer
cuando el tiempo
acomodó su acompasado tic tineo
al amor de los recuerdos...
y aleteó su nuevo paso,

¡más allá!: EN EL ALTO CIELO...

Pedro Reyes Cerezo. 
11 de Enero de 2017 

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