Hay una fosa en el cementerio que tiene dos epitafios, el primero, que se supone de la mujer, dice así: "... Me morí con mucha falta de polvos..." y el segundo, presumiblemente del Marido pone: "... ¡Coňo, y yo con la picha exollá!... ", ¡Que diferente forma de ver las cosas!, Él, un pobre infeliz que no daba para más y que se fué al otro mundo feliz (o porque le ponía los cuernos) y ella, una mujer deseosa de sexo y que murió totalmente insatisfecha. Dos personas y dos puntos de vista con una percepción de la realidad muy diferentes y la mia, que soy quien lo cuento, la tercera. La verdad es que siempre tendemos a cargarnos de razones sin buscar en el otro esa complicidad, tan necesaria en la pareja, que de equilibrio y gozo a ambos. Y no nos proyectamos. ¡Que bonito sería mirarse en el espejo y ver en él el reflejo de la persona amada!.
Cautivo en la noche Cautivo en la noche y bajo un cielo estrellado camino por el sendero de los sueños al encuentro de tu monte enamorado, para perderme en tus praderas verdes rebosantes de guirnaldas blancas, con colores lilas, amarillos, o morados... Y bajo la esperanza de encontrar tu gran noche agradecida busco el abrazo eterno y el don de tu surgente flor recibida, yendo por el camino al encuentro de tu gran torrente de agua viva que refresque mi sedienta tierra reseca por el abrasador sol… y al árbol verde, al talado y al añoso de hoja fruncida Y bajo la silenciosa mirada de mi invierno complacido sigo buscando, hoy, ayer y siempre, la caricia de tu voz que es pura, fresca e iluminada bajo la estela serena de tu cielo enmudecido; pues vengo por ese camino que surge del instante alegre y lleno de vida y de ese otro triste y oscurecido… Pedro Reyes Cerezo Julio de 2025
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